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Los misterios de Partenon

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Esta novela nació como una historia en colaboración. La idea es de ELRAFI, que me propuso escribirla a cuatro manos. Ahora hemos decidido ampliar la idea y colocarla en WIKISTORY.


Bold text NOVELA POLICIAL – Ideas

ANALISIS (actualizado el 21/06/11 a las 7:05 pm


1) Personajes (hasta ahora) - el magnate naviero Luis Cubas Figueroa - su hija Inés - Su mujer Sonia - el capitán de un barco Hugo Errantes - la esposa del capitán Stella Maris de Errantes - El escritor asesino Gonzalo Calvet Peña. - la prostituta - el detective Román Blanes - el editor Arturo Cavanillas - Matones


2) Ideas posibles

IDEA 1 – El editor arma la historia para que la crea el escritor y se entusiasme. Conoce al inquilino del Dto. de al lado de la editorial y se entera de su historia y la de su mujer. Resuelve asesinar al magnate naviero y al capitán para armar la historia de un complot, o un crímen por ambición o los crímenes de una secta, o crímenes pasionales. (lo deja a la imaginación febril del escritor). Deja todas las pistas abiertas (en realidad el editor está acostumbrado a ordenar crímenes por encargo cuando la realidad NO DA)

IDEA 2 -Parecida, pero toda la historia la armó el escritor para recuperar la inspiración.

Idea 3 – Todo ocurre en la realidad, pero el que cuenta es el asesino (oculto tras la tercera persona del autor). Su objetivo: coleccionar calaveras de los que va matando. Es un asesino serial. Se asoció a la secta hermética para poder llevar adelante sus designios.



3) RELACION DE PERSONAJES

LUIS CUBAS FIGUEROA - Empresario naviero - Es el primer muerto - Es el patrón de Hugo Errantes (segundo muerto) - Es el padre de Inés - Es el marido de Sonia (segunda mujer)

HUGO ERRANTES - Es el segundo muerto - Es capitán de un barco de Luis Cubas Figueroa - Es el marido de Stella Maris de Errantes - De él depende Inés, la hija de Cubas Figueroa


INES CUBAS - Es hija de Luis Cubas Figueroa - Es su heredera - Depende de Hugo Errantes y es su amante - También es amante de Stella Maris, la mujer de Hugo Errantes - Contrata a los matones para atacar a Hugo Errantes

STELLA MARIS DE ERRANTES - Es la mujer de Hugo Errantes - Es amante de Inés Cubas - Pertenece a la secta Partenón

SONIA DE CUBAS FIGUEROA - Es la segunda mujer de Cubas Figueroa - Es la madrastra de Inés - Es la amante de Calvet Peña, el escritor asesino

GONZALO CALVET PEÑA - Es el escritor - Es el asesino de Cubas Figueroa - Pertenece a la secta Partenón

DETECTIVE ROMAN BLANES - Es amante de Sonia de Cubas Figueroa - Depende del Comisario Inspector Fernandez Nigro

EDITOR ARTURO CAVANILLAS - Es el patrón del escritor Calvet Peña - Coimea al Jefe de Inspectores Fernandez Nigro

INSPECTOR FERNANDEZ NIGRO - Es el jefe del detective Roman Blanes


PISTAS A DEJAR

DATOS EN LA ESCRITURA DEL ASESINO

- Circunstancias de la primer muerte: Pasos en la cubierta del barco del muerto Luis Cubas Figueroa, alguien vio un fuera de borda acercarse al barco del magnate. Todo esto está en lo que se descubrirá más tarde pero el escritor lo ignora cuando ya está escribiendo su novela. (salvo que sea el asesino) - Descripción de lo que declara la prostituta respecto al segundo crímen (el de Hugo Errantes). El escritor había anotado sus sensaciones antes que declare frente a la policía. - Hondas, halladas en el escenario de ambos crímenes. (son la marca del asesino, que en el fondo de su memoria tiene el recuerdo de cuando mataba pajaritos y gozaba al verlos morir).


ELEMENTOS DE LA TRAMA

1) El detective Rubén Blanes sabe, que, por ser un tema de drogas, podrá investigar hasta que encuentre un techo. Como la investigación y el peligro le gustan de alma, se pone a investigar, tratando de ganarle al frenazo que recibirá (recordará otros casos similares.

Sabe además que el Editor Cavanillas es un protegido por sus jefes porque los coimea para recibir los datos de los crímenes y así armar las historias que publica. Entonces, juega con esas dos cosas.

Es muy mujeriego. Así como le gusta investigar, también le gusta levantarse las mujeres de los demás, particularmente si están involucrados en crímenes (alma de voyerista). Trata de levantarse a alguna de las mujeres involucradas. Con Inés y con Stella Maris (amante y mujer de Errantes, respectivamente) se confunde.


2) Trabajar mucho sobre la secta

3) Intercalar trozos de la novela en el texto

4) Desarrollar mucho el carácter de los personajes

5) El editor Cavanillas sostiene que si el escritor no se motiva, hay que motivarlo. Consigue datos de primera línea sobre los crímenes y ¿los instiga? Ansía un best seller y publicarlo en USA

6) Inés (sospechosa): ninfómana, mezcla de IB y de María Julia, negocios y sexo.

7) Blanes investiga a todos, en base a una lista. Trabaja con hackers contratados para hachear computadora. Así intercepta la novela que está escribiendo el asesino.

8) Cavanillas se cartea con USA

9) Investigador sufre atentado. ¿Quién fue? ¿Fue la secta, fue su jefe? Su jefe también lo espía con sus hackers? Ambiente libre de principios, corrupto, despiadado.

10) El narrador es omnisciente y va cambiando sus puntos de vista de personaje en personaje, de acuerdo a que lo requiera el relato.

PERSONAJES

GONZALO CALVET PEÑA - Asesino (en principio, del primer crímen) - Es el escritor, mezcla de sádico, ambicioso, esquizofrénico - Pertenece a la secta Partenón (pero se ignora casi hasta el final). Gracias a sus crímenes asciende rápidamente en la secta y se transforma en el padrino de iniciación de Stella Maris de Errantes - Colecciona la cabeza de los asesinados. Las corta en la morgue, arreglando con el empleado que los coloca en el cajón cerrado, después de la autopsia y de todos los estudios. Las guarda como colección - Con cada crimen confecciona una historia policial, donde deja pistas para que el lector descubra por su cuenta el crimen. - Es el amante de Sonia, la mujer del empresario naviero. Ella ignora que él mató a su marido. Cuando lo sabe, le ayuda a embarrar las pistas - Es hijo de un hombre que lo desprecia y de una madre que lo sobreprotegía. El padre es policía y al chico le gustaban las matemáticas y salir sólo, a cazar pajaritos. Por eso deja las hondas como señal de sus crímenes, aunque cuando lo hace lo ignora. - Al recibir el golpe en la cabeza y perder todos sus recuerdos, sólo le quedan los recuerdos de su niñez, que había olvidado en su vida de adulto. - Recibió el golpe en la cabeza al caer de un auto en el que había agredido al inspector. Este da un brusco giro para tirarlo del auto, pero pierde el control y a su vez choca contra un árbol. Queda desvanecido y no puede observar que el escritor se levanta malherido y huye de allí, aunque finalmente cae después de haber deambulado por la ciudad, perdido, toda la noche.


ROMAN BLANES


- Detective - Le encanta su profesión, a medio camino del crimen. Utiliza herramientas criminales: buchones, hackers, pasadores de drogas - Le gusta también meterse con las mujeres que está investigando, jugar con ellas como juega el gato maula con el mísero ratón. Se mete con una de ellas, Sonia, la viuda del empresario naviero. - Sabe que hay mucha corrupción y utiliza esas armas para investigar. - No le interesa la justicia, ni la ley. Está frente a enigmas que le gusta develar. Es como averiguar el secreto de otras gentes, de otras vidas - Sabe que su tiempo para investigar es escaso. Pronto lo frenarán.sus jefes (sospecha que detrás del crímen está el mundo de la droga - Se rodea de hackers. - Cuando empieza a investigar la muerte de Luis Cubas Figueroa, sospecha de los competidores que quisieron sacarlo del medio, pero no por eso deja de investigar todas las demás puntas.




LUIS CUBAS FIGUEROA

- Empresario naviero. Primer crimen - Marido de Sonia - Jefe de Errantes - Padre de Inés - Siempre soñó con poseer barcos. - Empezó de abajo, alquilando un barco en desuso, lo arregló y empezó a hacer transporte de mercadería entre Buenos Aires y Corumbá, en el Matogrosso, pasando por Santa Fe, Corrientes-Resistencia, Formosa, Asunción y Puerto Pinasco - Después lo compró y empezó a agrandarse gracias al comercio internacional, sobre todo el tráfico de drogas y de armas. Errantes fue su primer capitán. - Está acostumbrado a coimear a grandes bonetes para que no interfieran. - Cuando la privatización compra algunos activos de ELMA, buques y rutas y potencia sus negocios. Ahora está en el comercio con puertos de África y Oriente, también bordea Brasil y va al Caribe y por el Pacífico hasta Los Ángeles.

HUGO ERRANTES

- Segundo muerto - Al morir Cubas Figueroa queda a cargo de la Empresa (por eso está entre los sospechosos del primer crimen. - Amante de Inés, hija del empresario naval (que dependo de él desde la muerte de su padre) - Marido de Stella Maris (que pertenece a la secta Partenón) - Conocía todos los negocios sucios de su jefe - No sabe que su mujer tiene doble personalidad. La supone apocada, haciendo cursos de sicololgía social. - Cuando se queda con la empresa naviera, la recibe como un regalo del cielo. Él está planeando hace tiempo eliminar a su patrón, pero diversas cosas lo impiden: Cubas Figueroa conoce a los capos paraguayos de la droga y Errantes teje sus redes para contactarlos. Entonces lo eliminará. Organiza todo pero a último momento alguien se le adelanta. Por eso el detective se desorienta: encuentra todas las huellas del crimen que dejó Errantes sin ejecutar.



SECTA PARTENON

- Basada en la filosofía hermética de Aloisius y Avenarius - Hacen el culto de DEBER MATAR bajo la consigna PERTENEZCO-OBEDEZCO - Para ingresar deben aprobar las pruebas de agua, aire y tierra (permanecer 24 horas hundido hasta la cabeza en una charca, o enterrado bajo tierra, rescatar con las manos un objeto ardiendo en una hoguera o caminar encapuechado sobre el angosto filo de una roca o en la cornisa de una azotea. - Stella Maris entró seducida por las charlas sobre autoconocimiento y los principio “lo mismo arriba que abajo” o el derecho y el revés, o lo malo y lo bueno. Vio la propaganda en un subte. - En tanto Gonzalo Calvet Peña ingresó sabiendo bien a dónde se se metía. Siempre le interesó la historia y sobre todo los elementos extraordinarios o esotéricos. Conocía a la secta por haber leído sobre ella y le atrajo su espíritu criminal. Gracias a sus instintos asesinos ascendió rápidamente en ella hasta llegar a “maestro espiritual de Stella Maris, al que introdujo lentamente en su funcionamiento criminal. Así también la hizo su amante. Protegido por las altas esferas de la secta queda a cubierto de las búsquedas del Inspector, hasta que este lo descubre en las huellas de la novela



DESARROLLO

1) La novela comienza con el escritor en cama, recuperándose poco a poco de un terrible golpe en la cabeza. Sale de la nebulosa del olvido. Ha olvidado totalmente el presente y recuerda con nitidez su pasado. (su niñez, sus estudios de matemáticas). Ha olvidado los crímenes que cometió y la novela que está escribiendo. Lo visita su editor, que trata de hacerle recordar que está escribiendo una novela que será un best-seller. Le trae una copia de su novela y le cuenta que está basada en un hecho real. Leyendo la novela, se intriga de cuál habrá sido su inspiración para escribir esos crímenes. Pero no consigue recordar. Solo recuerda su niñez de cazador furtivo y su gusto por las matemáticas y los enigmas. Decide hacer uso de esos recursos y de la novela que está escribiendo para tratar de indagar más sobre su pasado. Pide además los diarios para saber más de los crímenes cometidos. El editor, como está relacionado con la policía, le acerca los antecedentes y le cuenta que el investigador de los crímenes ha sido agredido y golpeado y está internado en el sanatorio policial. Este informe abre un poco la bruma que rodea al escritor, porque recuerda una trifulca y que lo golpearon Va aplicando su mente matemática a desentrañar la novela, que está inconclusa y con anotaciones y comentarios. El investigador va a visitarlo a la clínica y su cara le resulta familiar. El investigador estaba investigando la novela porque él era el encargado de develar los crímenes cometidos. Había obtenido la novela por Internet, a través de los hackers con los que trabaja. Había interceptado mensajes entre el escritor y el editor y se había apoderado del texto. Pero se hace el que no supiera nada. (sin embargo, mete ligeramente la pata porque él también está traumatizado por el golpe) Le cuenta al escritor que él está investigando el crimen y si le puede prestar la novela y las pistas que la ha pasado su editor. El escritor le indica al editor que le entregue una copia. El editar le manda una copia al investigador, pero expurga algunas partes, para no comprometer al Jefe del investigador, que es el que le ha pasado todos los detalles que se han juntado El escritor piensa que el investigador puede ayudarlo a recuperar la memoria. Se está acercando peligrosamente al límite porque, aunque no lo recuerda, él es el asesino. El escritor irá relacionando elementos de la novela con otros datos de la vida real y va descubriendo a lo largo de la novela que él es el asesino. Pero esto no está claro desde el principio. Al principio hay un juego. El escritor va recordando pero se hace el que no recuerda nada. Además al principio debe hacer un gran esfuerzo porque al leer su propia novela, vive cosas como si las hubiera vivido


2) Acompañamos al Inspector que sigue su investigación. Descubre las diferencias que hay entre la novela que hackeó y la copia que le entrega el editor. A través de él nos enteramos detalles del crímen y de sus deducciones. Particularmente analiza las pistas que ha encontrado el escritor en su propia novela y que todavía no han sido descubiertas por la policía (se descubrirán más tarde) Por el inspector se nos despliega la galería de personajes pasibles de haber cometido el crímen

3) de pronto le avisan al inspector del nuevo crímen. Acaban de matar a Hugo Errantes, lo cual cierra la gama de sospechosos. El Inspector descarta: no fue Errantes para quedarse con la empresa (o sí y los criminales son dos: Errantes mató a su patrón y otro lo mata a él)

NOVELA POLICIAL

CAPÍTULO 1


     A pesar de lo denso del tráfico, trató de acelerar. Estaba apurado por verlo. Pensaba y hablaba en voz alta: ¡la remil puta madre que lo parió! Justo ahora; que le volvió la inspiración, cae en ese accidente maldito. ¡La…….! ¡Y con todo lo que hay en juego!. La valoración de su talento, si. ¡Pero todo lo mío, mi bolsillo! ¡Y justo cuando contraje los más serios compromisos de mi vida!

A tal punto mascullaba para sí que se pasó de la entrada y decidió echar a andar esas cuatro cuadras, dejando el auto en un lugar libre. La mañana estaba fresca pero soleada y respiró profundamente. A alguien que lo estuviera mirando le llamaría la atención que un hombre grande, medio encorvado por la edad, caminara enérgicamente mientras estiraba las manos hacia arriba y diera vueltas con la cabeza agitando la barba candado, ya canosa, en forma circular como solían hacerlo los chicos que practican algún deporte. ¿Por qué pensó en esto, en que alguien lo estuviera mirando cuando la calle con chalets donde estaba el sanatorio estaba absolutamente vacía? Pronto tuvo la respuesta al pasar frente a los autos estacionados hacia la puerta de entrada. Desde un auto grande con vidrios polarizados dos hombres corpulentos lo estaban observando. Los vio recién cuando pasó por delante. Observador y paranoide como era no se le escapó la mirada oblicua con que lo observaban. En las escalinatas de acceso saludó al policía de consigna, clara indicación de que el accidente de Calvet Peña estaba siendo investigado. Subió los escalones de a dos, continuando con la gimnasia que le habían recomendado cuando tuvo el accidente cardiovascular. Pensó en comentárselo al escritor y se encaminó resueltamente al escritorio de admisión donde pidió hablar con él. La recepcionista, una rubia espectacular y de mirada inquieta le preguntó de qué se trataba su visita. Vengo a ver al señor Calvet Peña. ¿Es usted un familiar? No, soy su editor. Ella marcó un número y habló con alguien. La rubia lo observó detenidamente, sin perder la sonrisa seductora, mientras le informaba que no se lo podía ver, por ahora. Además le pidió que llenara un formulario que tenía en el encabezado “SANATORIO SANTO PACIENTE”, donde le pedían casi la historia de su vida. Y agregó: Tiene que identificarse y recién lo podrá visitar el sábado. “¡Pero esto es urgentísimo!” “Así me lo han indicado. Está en terapia intensiva y entubado y su estado es muy crítico. Además tiene custodia policial, por el incidente”.

No tuvo más remedio que llenar y firmar el formulario y el duplicado, con todos sus datos LUGAR Y FECHA: (lo dejó en blanco) AUTORIZACION PARA VISITA AL PACIENTE: Ruben Blanes NOMBRE DEL SOLICITANTE: Arturo Cavanillas TELEFONO: (lo dejó en blanco) DOCUMENTO DE IDENTIDAD DNI 4.391292 NACIONALIDAD: argentino RELACION CON EL PACIENTE: Editor de sus obras

Volvió el sábado siguiente. El coche negro seguía ahí, pero habían cambiado los hombres así como el agente apostado en la puerta del Sanatorio. Le presentaron al doctor D’Alessio, un hombre sanguíneo y con cara de pocas pulgas, quien le advirtió que el escritor había perdido por completo la memoria. Ni siquiera reconoce a nadie. Le doy cinco minutos a condición de que no lo emocione de ninguna manera. Gracias. “Hola, Gonzalo, ¿qué tal?” “ Perdóneme pero a usted no lo conozco. ¿Quién es usted?” “Soy Cavanillas, tu editor”. “Caba....Cabañitas…” “¡No! Ca-va-ni-llas”. “Perdóneme pero a usted no lo conozco y… ¿Editor mío? ¿de qué? Si yo no escribo”. “¡Pero no! Es decir ¡sí! Yo edité todos tus libros. Pero el nuevo que empezaste va a ser un best seller internacional. Ya firmé contrato con las principales editoriales de Estados Unidos y Europa. ¡Pero hay un plazo! Por eso es urgente que te recuperes. Voy a hablar con tu médico para que interconsulte con los mejores médicos. Y si hace falta alguno de Estados Unidos, de Europa o de Cuba yo correré con todos los gastos”. La enfermera entró a la sala de terapia intensiva. Era gorda y petisa y Cavanillas pensó: “Si tiene que ver a este adefesio cada vez que abre los ojos, no se me cura más”. Salió al pasillo, donde lo esperaba el doctor D´Alessio con actitud extremadamente amable. Era evidente que había escuchado lo que le decía a Calver Peña y ahora comprendía la importancia del paciente que tenía entre sus manos. - Señor Cavanillas ¿qué puedo hacer para ayudarlo? - Doctor D¨Alessio, puedo costear a los especialistas más eminentes de cualquier sitio del planeta. - Eso está muy bien. Tendrá que firmarnos un documento y nosotros nos encargamos de todo lo demás Y como la pasión del señor Calvet Peña es escribir, usted, con mucha paciencia le irá recordando aquello que haya escrito. Espere nuestro llamado, por favor. Pasaron quince días que a Cavanillas le parecieron siglos, mientras gestionaba con los editores del exterior la extensión del plazo en base al incidente sufrido por Calvet Peña. Por fin lo llamó el doctor D¨Alessio para decirle que los especialistas y él se habían dividido la atención del paciente, que ya estaba en su habitación y mostraba signos claros de recuperación. Que si se conversaba con él de temas comunes, parecía normal pero ipso facto lo olvidaba. - Bueno, el hipotálamo es el que maneja la memoria. Hay un médico kazajo (especializado cuando todavía Kazajstan pertenecía a la ex URSS) que entiende el tratamiento de esta clase de paciente como ninguno. Este doctor elabora bajo su dirección y control y en el más absoluto secreto un producto médico que estamos de acuerdo en aplicar al señor Calvet Peña. Tal medicina la obtiene y la aplica sólo él ya que no está en condiciones de comercializarla por que puede ser mortal, tanto que nos hará falta una autorización de un familiar o de usted mismo antes de comenzar. Este doctor excepcionalmente presta sus servicios a gente sin recursos, lo que no es su caso, por supuesto (Aquí pensó Cavanillas que sin la novela podría ser el suyo). De modo que si logramos que el eminente doctor Rajik Muscar venga, costará más del triple de lo que ha gastado hasta ahora. Mientras vacilaba, Cavanillas calculó que, si todo iba de acuerdo a lo previsto, con la novela iba a triplicar los costos del tal Rajik. Pero ¿y si Calvet Peña se muere? Chau novela. Y a pagar le deuda con el kazajo. Por fin se decidió:

- ¡Tráiganlo!

Luego se puso en contacto con el detective Blanes cuyo accionar podría dar pie a la continuación de la obra. El detective estaba relacionado con un hacker al que llamaba MI OLD SMUGGLER que usaba para infiltrar los correos electrónicos de los sospechosos o de gente relacionada con el caso que tenía entre sus manos. Alguna vez le contó parte de su técnica, aunque sin abundar demasiado, ya que esta gente prefiere no divulgar sus trucos. Old muggler contaba en su computadora con la lista completa de todos los usuarios de Internet del mundo, con su número de dominio y password. Esta lista la confeccionaba un super hacker con sede en Bombay, India y la vendía a un alto precio en euros. La lista se ampliaba cotidianamente ya que no sólo se agregaban nuevos usuarios día a día sino que además muchos de ellos cambiaban la contraseña (o password, en la jerga) como medida de seguridad. Además el super hacker ofrecía otro servicio, más valioso y caro: las direcciones y contraseñas de todos los servidores de red en el mundo. Esa información era utilizada por muchos hackers destructivos que arruinaban parte o todos los datos de clientes seleccionados

Apostaba enteramente a que el escritor recuperara sus funciones creativas


CAPITULO DOS

.

1

¿Qué estoy haciendo acá?. . . ¿Dónde estoy?. . .quién me aprieta la cabeza. . . dejame dormir tranquilo. . .apagá la luz. . . no me molesten,. . . ese olor. . . soltame los brazos . . . quiero dormir.

El tipo se me escapa . . . tomá cabrón, no jodas más. . .

Y vos quién sos . . . esta mina está rebuena . . . ese olor. . . sacame el tubo de la garganta . . . soltame los brazos, me pincha.

Se me escapa . . . tengo que reventarlo. . así no jodés más,

Me duele, por qué ese olor . . . soltame los brazos . . . te quiero tocar . . . vení para acá. . . me duele. . . no te vayas.

Se me resbala. . es un pescado . . . te reviento con la barra

- Está muy inquieto, doctor

 Dónde estoy, quiénes son estos.

- Agréguele rohipnol y veranol, media y media. Mantenga estrepto.

 Esta mina está rebuena, con medias blancas ¿usás portaligas blanco, mi vieja?
- Cuando se vaya despertando, le baja el respirador. 
 Esa minifalda, las medias blancas,
  Soltame las manos, desgraciada, que te acaricio, . . aflojame la cabeza . . . sacame estos trapos, . . .  me late la cabeza . . .
 Me reventaron……qué me hicieron.
 Ya está . . .dormite. . . no quiero . . . dormite









2

- El paciente durmió bien, doctor - ¿Temperatura? - Bajó a 38 - Está aflojando. Respiración normal. Quítele el respirador. Mantenga suero - ¿Tónde toy? ¿Podr qué toy quí? - Tranquilo amigo. Trate de no hablar. Está en el Sanatorio Loiaisi, está en buenas manos, se está recuperando. - ¿Qué asó? - Recibió un golpe muy fuerte en la cabeza. - ¿Ómo fffue? - No sabemos. Lo encontraron cerca de su casa. Menos mal que tenía sus documentos. Quédese tranquilo que no lo pueden volver a agredir. Tiene custodia policial en el pasillo. ¿Recuerda su nombre? - . . . - Si recuerda su nombre. - Si. . . onzalo. . . .alvet. . . . eña. . .no sé . . . - A ver, siga mi mano. - . . . - Mueva la mano derecha. - A tengo atada. - Enfermera, suéltele las manos. - . . . . - Levante la mano derecha. - . . . . - Muy bien, ahora la izquierda - . . . . - Muy bien. No hay daños profundos. ¿Sabe en qué fecha estamos? - No sé. . . - Es martes. Usted estuvo inconsciente durante dos días. Ahora descanse un poco que va a recibir visitas. - ¿Visitas? - No se asuste. Lo quiere visitar su editor, el señor Cavanillas y un comisario inspector. - ¿Editor? ¿Omisario ? ¿De qué? - No sé. . . supongo que para hacerle preguntas sobre la agresión que acaba de recibir. - ¿Aresión? - Sí, ya le dije que lo golpearon cerca de su casa. Ahora descanse un poco.





3

- Gonzalo, professeur, ¿estás dormido? - No sé. . . quién es usted. . . - Soy tu editor, Marcelo Cavanillas ¿no te acordás de mí?

    El sonido de esa voz le resultaba familiar. Cuando inclinó la cabeza cubierta de vendas, vio un hombre alto, impecablemente vestido, de barba candado. Sacudió la cabeza para negar pero el dolor fue feroz.

Intentó levantar la mano pero no pudo. El otro se agachó y le besó la mejilla vendada.

- ¿En qué líos te has metido, muchacho?

 Sintió que no podía contestar. Todavía tenía la boca adormecida por el respirador. Además no tenía ni idea de qué había  pasado. Su cabeza era un caos. 

- Quedate tranquilo, descansá. Juntá fuerzas para encararlo al hinchapelotas de Blanes que quiere venir a verte. Pero contame ¿viste quién te atacó? Contestame con la cabeza.

 Gonzalo Calvet Peña negó con la cabeza y el dolor lo paralizó. No podía recordar casi nada. Ni quién era Blanes. Ni sabía quién era ese hombre parado al lado de su cama que le hablaba en un tono entre paternal y sobrador. Era como si un espeso cortinado negro lo separara de su vida y sólo podía recordar con nitidez los lejanos años de su juventud. El otro sacó un atomizador y aspiró dos veces. Ese gesto le pareció conocido, pero no podía recordar quién era ese hombre. 

- ¿No te acordás que estábamos escribiendo una novela?- insistió el que decía llamarse Cavanillas, visiblemente ansioso

 ¿Novela? ¿De qué estaría hablando?  En ese momento apareció la cabeza del médico. “Ya es suficiente por ahora”. Cavanillas insistió: “La novela policial. Sobre el crimen del empresario”
  Volvió a negar y el médico interrumpió: “Ya es suficiente por ahora. Vaya despidiéndose, por favor”. Cavanillas no quería aflojar.

- Te dejo una copia para que la vayas viendo. Con tiempo. Nos vemos. Mejorate. Te voy a mandar una chica para que te acompañe.- Cuando salían, oyó que el médico lo tranquilizaba: “Tiempo al tiempo. No hay que forzarlo”. En seguida volvió al lado de su cama.

- Ahora descanse. Pasará a verlo el inspector Blanes.



4 No tuvo idea de cuánto había dormido.

     - Buenos días.

 La voz sonó ronca y le hizo abrir los ojos. A su lado vio una cabeza vendada y una cara grande con bigotes negros. Esa cara le resultaba también familiar pero no podía precisar de dónde.

- Cómo le va, Calvet Peña. A usted también lo agredieron. - . . . . . - ¿No me recuerda? Soy el comisario inspector Blanes, estoy investigando el crimen.

  Esa cara y la voz gangosa le resultaban insoportables.

- Veo que Cavanillas le trajo una copia de su novela. ¿Tiene ya una hipótesis de la muerte? Para usted, ¿fue un crimen? - . . . .

El comisario no iba a aflojar:  - Supongo que nos deben creer bien encaminados. Para que nos hayan agredido a usted y a mí. . .

- ¿Quién nos agredió?- preguntó, Calvet Peña, juntando fuerzas

Blanes lo miró con extrañeza.

- Indudablemente los asesinos. – contestó. - Y quisieron silenciarnos. ¿No recuerda nada de los que lo agredieron?

Calvet Peña hizo un esfuerzo por recordar pero fue inútil.

- No . . . no recuerdo - contestó - Yo no los pude ver. Alguien se subió a mi auto e intentó matarme. Pero de alguna forma me lo saqué de encima. Me costó el auto, que quedó destruido y una fractura en mi brazo izquierdo. Pero me salvé. - ¿Hace mucho que usted me conoce a mí?- preguntó Calvet Peña con un gran esfuerzo.

El comisario comprendió que estaba frente a un hombre disminuido.

- No se preocupe- respondió- y descanse.- Ya estaba por irse cuando se dio vuelta y preguntó: -¿Puedo pedirle a su editor una copia de la novela? Quizás un novelista funcione mejor que la policía para descubrir a un asesino.



5

  El comisario inspector Blanes salió de la clínica con paso inseguro. Le dolía mucho el brazo izquierdo y los golpes en la cabeza.
Por suerte no había quedado tan afectado como Calvet Peña:  apenas lo sacaron del auto destruido recordó en detalle la forma en que lo habían atacado.
 Esa noche había salido casi a la medianoche del Departamento Central. Siempre se quedaba hasta tarde aunque hubiera terminado la jornada. Eran los momentos que más le gustaban. Se conectaba a Internet y empezaba su loco divagar por la red. Empezaba por la búsqueda de algún tema de interés.
 El disparador de esa noche había sido la búsqueda de información sobre Aloisius y Avenarius, los desarrolladores de la filosofía hermética basada en Hermes Trimegisto, en el antiguo Egipto griego. Someros datos sobre esta filosofía  los había encontrado en la Novela Policial que estaba escribiendo Calvet Peña y que había hackeado gracias a los servicios del Old Smugler, su amigo hacker. Habían despertado su inmediato interés pues hacían referencia a la secta Partenón, basada en la filosofía de estos hermanos amantes.
 Blanes había leído sobre la supuesta participación de la secta en distintos crímenes de resonancia mundial y era para él fuente de conocimiento y de placer rastrear estos crímenes mantenidos en el misterio, como el de Olof Palme, en Suecia. 
 Pero como le ocurría siempre, una vez que había entrado enseguida se derivaba en decenas de alternativas de búsqueda que le entregaba el Google.
 Cuando decidió parar, cerca de la medianoche, ya no quedaba casi nadie en el Departamento Central y su coche estaba  solo en el estacionamiento. El día y la noche se caracterizaban por una persistente humedad y llovizna y los vidrios estaban cubiertos. Tuvo que limpiarlos con esmero para que no quedaran marcas que le impidieran manejar bien.
 Acababa de salir del estacionamiento, saludando al policía de guardia, cuando a sus espaldas se levantó una sombra. Un hombre con capucha y voz de falsete le ordenó dirigirse hacia Barracas, mientras le apoyaba lo que le pareció una 45 en la nuca.
 En ese momento tuvo la certeza de que pensaban asesinarlo. Mientras manejaba, su cabeza, tan acostumbrada a los mecanismos paranoicos, empezó a calcular el origen del ataque.
 ¿Sería que habían hackeado su navegación por Internet y conocían su interés por la secta?
 ¿O los causantes de la muerte del empresario Cubas Figueroa habían decidido eliminarlo por conocer que él se había encaminado por el camino de un asesinato por encargo? Y en ese caso, la eterna pregunta: ¿quién sería el criminal? ¿Hugo Errantes, que ahora manejaba el imperio del empresario naviero? ¿La competencia en el rubro? ¿Una mafia de armas o drogas por un ajuste de cuentas?
 Mientras pensaba en esas alternativas se puso a calcular la forma de impedir que el tipo que tenía atrás suyo terminara con él.
 Manejó por las calles desiertas de la medianoche, calculando el momento en que daría el volantazo que neutralizara al agresor. Sabía que tenía su vida jugada y buscó el momento oportuno. Prefería pelear antes que entregarse y  aparecer baleado en un baldío. 
 Por indicación de su asaltante, iban por calles laterales, esquivando las avenidas para evitar ser detenidos por algún patrullero.
 Cuando estaban por pasar debajo de la autopista se dijo que este era el momento. 
 Ahora o nunca. Iban rápido y el inspector tiró el auto contra el guarda rail. El coche se levantó sobre las ruedas delanteras y cayó sobre su izquierda, impactándose contra las columnas. Pero todo esto el comisario no lo percibió. Se despertó sobre el pavimento, muy dolorido y rodeado de vidrios rotos. Tuvo fuerzas para mirar al auto y no vio a su asaltante. Volvió a desmayarse.
  Lo encontraron horas después, desmayado.  El asaltante había desaparecido.

Blanes especuló entonces como lo seguía haciendo ahora: ¿por qué no habían aprovechado para terminar con él al verlo desmayado? ¿Lo habrían dado por muerto?

 El ataque le hizo pensar que estaba en el buen camino con la hipótesis de que la muerte de Cubas Figueroa no era un accidente.
 Al salir de la clínica repasó mentalmente lo que había pasado: 

- La muerte del empresario naviero Luis Cubas Figueroa. Había fuertes presunciones de que fuera un crimen ya que, si bien su velero se había hundido en medio de una tormenta, días después había aparecido su cadáver con huellas de estrangulamiento. - El escritor Gonzalo Calvet Peña estaba escribiendo una novela sobre esa muerte y la había tomado como un crimen. El inspector Blanes sabía que la imaginación de Calvet Peña era promovida por su editor Cavanillas. Este conseguía las historias de primera mano en las entrañas del Departamento Central y Blanes suponía que el que le pasaba los casos era su propio jefe, el Comisario General Fernández Nigro. - . Blanes conocía esa novela, ya que con ayuda de su amigo el hacker (old smugler, lo llamaba Blanes había interceptado los mails que Calvet Peña enviaba a su editor Cavanillas. Adjunta estaba la novela. Hackear las correspondencias era una vieja costumbre del inspector Blanes, quien no vacilaba en utilizar cualquier medio, por ilegal que fuese, para conseguir pistas en sus investigaciones. - Y ahora el escritor también aparecía agredido por los asesinos. A Blanes no le quedó duda de que ambos, el escritor Calvet Peña y él, el inspector Blanes, estaban por buen camino. - Sólo quedaba profundizar la investigación. Por un lado, leyendo nuevamente la novela .Se la iba a pedir al editor Cavanillas a pesar de que él, el inspector Blanes, poseía la versión hackeada por Old Smugler. Quería comparar ambas versiones porque estaba convencido de que iban a diferir y, quizás en esa diferencia, iba a encontrar una pista más segura a sus presunciones. - Hasta ahora las pistas más seguras eran tres, si se confirmaba la hipótesis del crimen: - O había sido cometido por el segundo de Cubas Figueroa, el capitán Hugo Errantes, para quedarse con la empresa - O había sido algún golpe audaz para sacarlo del medio por parte de sus competidores. - O había sido planeado por la mafia de las drogas o de las armas, por un ajuste de cuentas. - El inspector Blanes sabía que en el negocio del transporte naviero había involucrados muchos intereses, desde el contrabando hasta la droga. También sabía que si era un crimen de capos de la droga, no tenía mucho aire para investigar y más tarde o más temprano lo iban a parar sus superiores. - Al inspector Blanes le encantaba involucrarse con alguna de las mujeres vinculadas al crimen que estaba investigando. Era como hacerle los cuernos al muerto, lo que lo llenaba de placer. - Había elegido para esta vez a la viuda del muerto. ¿Podría conseguirla? Era la clase de desafíos que le encantaba plantearse - Por último, ¿qué diablos hacía una gomera hallada entre las ropas del muerto. ¿Acaso cazaba pajaritos en alta mar?

 El comisario inspector Blanes elucubraba todas estas dudas mientras enfilaba hacia el Departamento Central. Después del ataque le habían asignado una custodia, que no le perdía pisada. Pero Blanes sospechaba que era otra movida de su Jefe, el Comisario General  Fernández Nigro para tenerlo controlado.
 No le importaba. Él sabía de sobra cómo sacarse de encima esas moscas de velorio cuando le hiciera falta.






7

Cuando el comisario Blanes salió, Calvet Peña volvió a entrar en un sueño espeso, donde se mezclaba un crimen, una novela y un comisario que no le decían nada. No podía recordar y terminó por dormirse.
Cuando despertó,  sin saber cuántas horas había dormido, se sentía mucho mejor. A su lado, sentada en una silla una mujer joven y atractiva,  tenía unos papeles sobre sus piernas cruzadas. Eran piernas hermosas.  Lo miraba. Ella se presentó.
  -Soy María Elena. Elenita para los amigos. El señor Cavanillas me mandó para que lo acompañara.
Inclinó la cabeza y la observó. Era joven y usaba minifaldas. Calvet Peña se sintió motivado:
   -Elenita, vos me podés ayudar. No recuerdo nada, me duele la cabeza y me dicen que me agredieron y casi me matan. Además dicen que estoy escribiendo una novela policial y yo no me acuerdo de nada. ¿Vos me podrías decir? 
   María Elena tomó la carpeta, y se la mostró. “Debe ser esta” dijo, y su voz le sonó a pan caliente. “Estaba sobre la mesa de luz”.
-¿Me la podés leer? –rogó Calvet Peña, empequeñecido. Ella asintió. Su boca parecía llena de jugo. Se puso unos lentes (muy monos, pensó Calvet Peña) y,  seria, se puso a leer. Calvet Peña  no sabía nada de lo que estaba escuchando.


“ NOVELA POLICIAL


“ 1) Personajes - el magnate naviero Luis Cubas Figueroa (fallecido) - su hija Inés - Su mujer Sonia - el capitán de barco Hugo Errantes - la esposa del capitán, Stella Maris de Errantes - El escritor Gonzalo Calvet Peña. - la prostituta - el detective Román Blanes - el editor Cavanillas - Matones


“ RELACION DE PERSONAJES

LUIS CUBAS FIGUEROA - Empresario naviero - Es el muerto - Es el patrón de Hugo Errantes - Es el padre de Inés - Es el marido de Sonia (es su segunda mujer)

HUGO ERRANTES - Es capitán de un barco de Luis Cubas Figueroa y el que se queda manejando su imperio comercial a su muerte - Es el marido de Stella Maris de Errantes - De él depende Inés, la hija de Cubas Figueroa (que es su amante)

INES CUBAS - Es hija de Luis Cubas Figueroa - Es su heredera - Depende de Hugo Errantes y es su amante - También es amante de Stella Maris, la mujer de Hugo Errantes - Contrata a matones para atemorizar a Hugo Errantes, que se negaba a retirarse del negocio naviero del que se había hecho cargo al ser asesinado Luis Cubas Figueroa

STELLA MARIS DE ERRANTES - Es la mujer de Hugo Errantes - Es amante de Inés Cubas

SONIA DE CUBAS FIGUEROA - Es la segunda mujer de Cubas Figueroa - Es la madrastra de Inés

GONZALO CALVET PEÑA - Es el escritor

DETECTIVE ROMAN BLANES - Depende del Comisario Inspector Fernández Nigro

EDITOR CAVANILLAS - Es el patrón del escritor Calvet Peña - Obtiene información de primera mano de los sucesos criminales para usarlos como elementos de la trama de sus escritores

INSPECTOR FERNANDEZ NIGRO - Es el jefe del detective Roman Blanes


APUNTES SOBRE LA NOVELA
 A medida que el sol descendía hundiéndose, el viento arreciaba, las velas se teñían de rojo. Decidió arriarlas para capear el temporal. No pudo identificar si el ruido provenía de la maniobra o de la vibración de un motor fuera de borda. Creyó sentir unas botas pisando cubierta. Las olas fueron agigantándose hasta hundir al velero.
 En realidad la información policial escueta sólo mencionaba el hundimiento de la embarcación y la desaparición de su tripulante, el acaudalado naviero Luis Cubas Figueroa, cuyo cuerpo no se había hallado pese a las intensas búsquedas de prefectura.
 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

En este punto, Elenita se detuvo. Calvet Peña  mantenía  los ojos  como dormidos pero había seguido paso a paso la lectura, mientras espiaba entre las vendas los muslos de su acompañante.
 Su cabeza hervía. Tenía la extraña sensación de que todo lo que estaba escuchando  ya lo conocía, pero no lo podía coordinar con su realidad actual.
 En su fuero íntimo se sentía muy involucrado con todo lo que estaba escuchando. Al escuchar, era como si leyera dentro de su misma cabeza.
 Entornó los ojos. Elenita, creyéndolo dormido, se ocupaba de arreglar la pintura de sus labios mientras tomaba licor de una pequeña petaca que guardaba en su cartera. Sintiéndose sola había descruzado y relajado las piernas y Calvet Peña pudo espiar el color blanco de su ropa interior, lo que le produjo un movimiento involuntario, que la alertó. Rápidamente guardó el whisky en su cartera y volvió a cruzar las piernas. Él abrió los ojos y se desperezó. Le habló con voz melosa:

- Decime, Elenita. . . - ¿Señor? - No me digas señor. Llamame Gonzalo. . . - Si, Gonzalo – su voz le sonaba como trompetas celestiales. - ¿Tiene algo escrito en la carátula? - Si, Gonzalo. Dice Novela Policial por Gonzalo Calvet Peña

 Calvet Peña pensó: “Entonces la escribí yo” pero no se animó a decirlo por miedo a que lo tomaran por loco.

- Decime, Elenita. . . - Si, Gonzalo. - ¿Hay mucho más para leer? - Si, Gonzalo. Si está cansado podemos dejar acá. - No, no – se apresuró – Pero antes de seguir dame un trago de tu petaquita.

   Ella se puso colorada y empezó a balbucear. En ese momento abrieron la puerta de la habitación y entró una auxiliar con la bandeja de comida.

- Señor, su cena.

 Mientras Elenita le daba de comer, Calvet Peña se puso a repasar su situación. Evidentemente lo habían agredido. Y aunque no recordaba nada, tendía a darle la razón al “hinchapelotas de Blanes” con su teoría de las agresiones basadas en el buen camino de la investigación. Pero al recordar al inspector le brotó de pronto el odio a ese hombre. De repente le vinieron ganas de verlo muerto. ¿Por qué?
 Aunque coincidieran en haber sido agredidos algo había pasado entre ese hombre y él para odiarlo de esa manera. Por ahora no se lo podía explicar.
 El trago de whisky que había logrado arrancarle a Elenita como precio a su complicidad le cayó como fuego en el  estómago y pidió un antiácido a la enfermera. Cuando ella se retiró con la promesa de volver a leerle al día siguiente, Calvet Peña se fue hundiendo en el sueño. 
  Toda clase de pesadillas lo asaltaron esa noche. Se despertó a la mañana recordando una:
  Estaba atado a la cama mientras el agua iba subiendo a su alrededor. Se dijo que había dejado las canillas abiertas pero pronto el agua empezó a agitarse hasta llegar a ser un verdadero oleaje y allí se despertó.

¿Había soñado con la muerte de su personaje?

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